Por Chalaco y el Andino Central

Wednesday, June 29, 2005

Mujeres trabajando

Texto: Ángela Valverde Ortiz
Fotos: Ángela Valverde – Guillermo Cangahuala


Las personas nos asociamos cuando necesitamos de un grupo para conseguir algo: sacar adelante un negocio, formar una organización (no) lucrativa, recaudar fondos para la fiesta de promoción de nuestros hijos en el colegio, oficializar un partido político, etcétera.

Pero también existen otro tipo de asociaciones, que van tras objetivos a veces impensables para quienes vivimos “cerca de todo”: el respeto a los derechos humanos, la lucha contra la delincuencia y la buena distribución de alimentos para los niños pobres. Comités del vaso de leche, clubes de madres, rondas campesinas, asociaciones que funcionan en los barrios marginales y en la zona rural, allá donde “todo” tarda mucho en llegar.

Chalaco, distrito perteneciente a la provincia de Morropón, sierra de Piura, posee una de las agrupaciones más grandes de la zona: la Asociación de Mujeres María Elena Moyano. A ella pertenecen las integrantes de todos los clubes de madres, comités del vaso de leche y rondas campesinas femeninas de dicho distrito. Son más de 300 mujeres, de 43 caseríos de Chalaco y algunas de la capital distrital. “Antes de que existiera nuestra asociación, las mujeres del campo éramos las menos escuchadas. Como vivimos dispersas en caseríos y ninguna quería reclamar sola, no se nos tenía en cuenta en las decisiones políticas que nos afectaban. En cambio ahora constituimos un grupo muy fuerte y nos invitan a los eventos del concejo y las mesas de concertación. Estamos al pendiente de todo lo que beneficia o perjudica a la mujer campesina”, dice doña Rubí Córdova, ama de casa, mamá de cuatro niños, Técnica Agropecuaria y actual presidenta de la asociación.
María Elena Moyano se formó en 1993, con el apoyo de la ONG CEPRODA MINGA y su directora, la profesora Rosa Rivero Reyes. Se formalizó legalmente el 27 de setiembre de 1994 en Asamblea General. Su finalidad, tal como reza en su ideario, es “promover la participación de la mujer en el desarrollo integral de su localidad, distrito, provincia y región”.

¿Y como conseguirlo? “Mejorando las capacidades de las mujeres en la elaboración de sus artesanías, dictando talleres en donde se les hable de sus derechos y su importancia en la familia y la sociedad, enseñándoles que son capaces de opinar sobre la resolución de los problemas del hogar, conversando con sus esposos, como debe ser”, explica doña Luz Emilia Córdova Carrasco, integrante de la asociación.

Consideran como su mayor logro haber conseguido un local. Actualmente participan de talleres y actividades de capacitación organizados por el Programa “Desarrollo sostenible de ecosistemas de montaña en el Perú”, ejecutado por la Universidad de Piura y la ONG MIRHAS PERÚ, y financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), el Gobierno de Navarra y la Asociación ProPerú. El Alcalde de Chalaco, Ing. Orlando Velásquez Calle, reconoce la importancia de dicha asociación, y considera necesario “trabajar para que la mujer conozca bien sus deberes y derechos, eleve su autoestima y sea capaz de fomentar el desarrollo de su comunidad”.

La regidora Amanda López, quien fue miembro del jurado en la elección del logotipo de la asociación, el pasado 18 de mayo, reconoce en la capacidad de organización de estas mujeres “una gran fortaleza de Chalaco, pues existe un grupo dispuesto a trabajar por el desarrollo del distrito, con una gran capacidad de convocatoria que facilita la difusión de información y capacitaciones”. “Necesitamos de una asociación autónoma y poder ofrecer a nuestras mujeres un medio de subsistencia, la posibilidad de establecer una microempresa de costura y artesanías, para aportar recursos económicos y mejorar el nivel de vida de nuestros hogares”, señala doña Rubí Córdova.

Durante el Aniversario de Chalaco, el 21 de junio, la asociación participará en el desfile oficial. Luego, del 23 al 24 de junio, las mujeres de “María Elena Moyano” tendrán un stand en la feria, mostrando sus labores y esperando que algún foráneo se interese en su arte, compre algunas muestras y les ayude a venderlas fuera del distrito, porque según doña Luz Emilia, “en Chalaco todas hacen cosas buenas, y es difícil conseguir un buen precio aquí. Es mejor que se enteren de nuestro trabajo y nuestra existencia en Piura, allá donde están las más altas autoridades, para que nos brinden apoyo, capacitación, asesoramiento y, con todo ello, nos ayuden a mejorar”.
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Esto se publicó el año pasado, en el suplemento “Semana”, de diario “El Tiempo”. La Asociación se mantiene en funcionamiento, pese a algunos problemas -políticos y personales- internos, solucionables con una buena estrategia de intervención y capacitación en temas de organización institucional.

Lo cierto es que necesitan, lo más pronto posible, de asesoramiento para empezar a ejecutar proyectos de autogestión empresarial: mejorar la calidad de sus artesanías, investigar y explorar nuevos nichos de mercado.

Espero que este post pueda hacerse lo suficientemente público, que llegue a algún interesado que quiera financiar y trabajar con desinterés y afán de servicio, junto a estas mujeres luchadoras.

Es difícil, el grupo es demasiado grande y variopinto, pero se puede.

Muchas gracias por su atención.

Monday, June 13, 2005

Una vuelta por la sierra de Piura

Publicado en el suplemento "Semana", de diario "El Tiempo"
Texto: Alonso Córdova Arrieta y Angela Valverde.
Fotos: Isayo Quinto, Angela Valverde, Nishme Kahatt, Guillermo Cangahuala.
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Ayavaca, Huancabamba, Pacaipampa, Frías y Chalaco, cuatro ciudades de la sierra de Piura. Sí, sierra, con montañas, frío, páramos, bosques de neblina, lagunas, ollucos, queso, sombreros y ponchos de lana de oveja, así como el “Perú profundo” de los documentales de Televisión Nacional. ¿Te animarías a visitarla?

Las ciudades y los pueblos se ponen más bonitos cuando están de fiesta, sobre todo si festejan al Santo Patrono y el Aniversario. El próximo 21 de junio cumplirán años las los distritos de Frías (Ayavaca), y de Chalaco. Este último, perteneciente a la provincia de Morropón, celebrará 179 años de creación.

La capital de este distrito, llamada también Chalaco, se encuentra ubicada a 2200 metros sobre el nivel del mar, y tiene zonas que alcanzan los 3200 m., como las partes más altas del bosque Mijal. Llegar hasta allí es una aventura que empieza en el Terminal de Castilla (Piura), desde donde sale la combi de la Empresa de Transportes ALBACA (de Aldabar Barreto Castillo), a las 7:30 de la mañana, todos los días.

Son cinco horas de viaje. Hasta Morropón hay 85 km de carretera asfaltada. En esta ciudad, los viajeros se detienen un rato a tomar desayuno (recomendación para los novatos: coman ligero y si sufren de mareo, no les vendría mal llevar alguna pastilla apropiada y caramelos de limón).

A partir de aquí, el camino va de subida y en afirmado. Los conductores de ALBACA, expertos en estas rutas, sortean las curvas con gran destreza, lo cual puede resultar vertiginoso para algunos con poca costumbre de andar por estos lares. Pero bien valen el “susto” los hermosos paisajes de cerros parchados con varios tonos de verde, algunos bosquetes, sembríos de maíz, (seguimos subiendo) ceibos, pasayos, faiques, (subimos más, a 1500 m.s.n.m.) puchugueros, lanches, higuerones, pajules…

Mujeres hilando al filo del camino, otras tejiendo en telares de cintura, en la puerta de sus casas, mientras secan menestras. Alguna parada de rigor (siempre hay baño en las tiendas). Aún se usa el sombrero de paja, pero no más al estilo “chalán”, sino de copa cilíndrica y alta. Vestidos multicolor, faldas de lana, pantalón oscuro, ojotas (yanques), poncho, Dina Páucar llorando de amor por la radio de la combi, alternando con las cumbias sanjuaneras de Corazón Serrano. No se oirá el Cóndor Pasa, pero el olor ya nos habla de tierras serranas (a menos de 100 Km. de la capital regional).

Finalmente, Chalaco y con hambre. Menú de 3 ó 4 soles en algún restaurante, hotel (de entre 15 y 25 soles por habitación) o albergue municipal, desde donde se tiene una hermosa vista de la ciudad. Bastará salir a la calle para encontrar una cultura diferente a la nuestra, costeña, calurosa y un poquito amodorrada.

Si disponemos de tiempo para ir más lejos, experiencia en camping y trekking, Chalaco ofrece muchas posibilidades y muchas rutas interesantes a seguir. La capital distrital podría funcionar muy bien como “centro de operaciones” de cualquier excursión a la sierra piurana, pues de allí se llega a la Meseta Andina (Frías), la ciudad de Pacaipampa, las ruinas del cerro “El Chaire” y de Caxas (todos en la provincia de Ayabaca), e incluso, tras 12 horas de caminata regular, a las místicas lagunas de las Huarinjas (en Huancabamba).

Sin salir del mismo Chalaco, al noreste de la capital, a 5 horas a pie por trocha (y hora y media en movilidad), se encuentra el bosque de Mijal, de increíble riqueza paisajística y gran diversidad biológica, propia de los ecosistemas de montaña en el Perú.

Este bosque, depredado sin mala fe durante las últimas décadas, constituye el “colchón hídrico” de Chalaco. Es decir, sus árboles retienen la humedad de las neblinas intensas con sus copas y la condensan en gotas que luego van cayendo al suelo. Así forman pequeños riachuelos que, entre todos, constituyen un considerable afluente de agua pura que llega hasta el río Chalaco, el cual desemboca en el río Piura.

En Mijal también viven muchos campesinos, a quienes abastece de leña, plantas medicinales y árboles frutales. Además, se encuentra en una zona de pendiente pronunciada, por tanto protege las laderas, es decir, evita que haya deslizamientos o huaicos.

Es muy rico en flora y fauna. Las plantas más importantes son los alisos, paltones, puchugueros, punzaros, laycates y el árbol cinchona, llamado “cascarilla” por los pobladores locales, representante oficial de la riqueza vegetal del Perú, situado a la derecha de la vicuña en el escudo patrio y conocido a nivel nacional como “árbol de la quina”.

Caminatas para apreciar los paisajes, tomar fotografías, observar aves y flores (sobre todo las bellas orquídeas), practicar ciclismo de montaña y otras opciones turísticas que podrían significar una valiosa fuente de ingresos para las personas del lugar, que son muy pobres en su mayoría.

Hacen falta, por supuesto, mapas de ruta, señalización de caminos y zonas de camping. Sin embargo, de modo informal, la Municipalidad de Chalaco puede brindar información a cualquier grupo de viajantes aventureros. Contactar con quienes trabajan en Proyectos de Desarrollo en la zona también es una buena opción, pues conocen caminos y tienen amigos en los caseríos, dispuestos a preparar un estofado de gallina criolla por 15 soles, para 7 personas.

En Chalaco hay suficientes datos, agua, víveres y combustible para completar una bien organizada expedición. Sólo es cuestión de ganas, algo de dinero, 6 ó 7 amigos y mucha resistencia física. Se puede conseguir un buen mapa en la oficina de información turística de la Municipalidad de Piura y guías en la sierra, a lo largo del camino, pues una vez andando, cualquier grupo de niños, mujeres hilanderas o agricultores con barreta al hombro, indicará la ruta con sencilla amabilidad, sólo a cambio de un cordial “buenos días”.

Saturday, June 11, 2005

Arenales: detrás de la niebla

Publicado en el suplemento SEMANA
Diario "El Tiempo" - Piura
Diciembre 2003
Fotos y texto: Angela Valverde Ortiz
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¡No sabo!”… Negación rotunda, las manitos recogidas tratando de ocultar una carita requemada por el sol. Se tapa la boca, pero sabemos que sonríe por sus ojazos negros, muy vivos. Después, vencida por la alegría, suelta una carcajada. Empieza a andar, con las piernecitas muy separadas, salvando charcos de agua, lodo y desniveles en la tierra. Cualquier niño de su edad acostumbrado al asfalto se caería al tercer paso en ese camino, pues resulta difícil hasta para adultos citadinos con botines de montaña. Sólo la pequeñísima estatura de Jetsy nos confirma su edad: poco más de dos años.

Pasado el mediodía, en diciembre, mes de invierno serrano, la niebla parece salir de la tierra y llueve frío. Los propios están bien acostumbrados, sus ojos se adaptan con facilidad, mientras los desprevenidos visitantes no pueden ver dos metros más allá de sus narices. Arenales, caserío de la Meseta Andina, distrito de Frías, provincia de Ayavaca. Más de 3000 metros sobre el nivel del mar.

¿Qué es la Navidad, Jetsy? Se le deja al final, porque es la menor de cinco hermanos. Ya los demás sonrieron avergonzados y respondieron: “no sé”. Ella dijo que sí sabía, pero luego se desmintió. Le da igual, está contenta porque ha llegado mucha gente nueva a Arenales. Todos están reunidos en uno de los dos salones de la escuela primaria No. 14332, única escuela del lugar.

“Esos de blanco deben ser doctores”, observa Elvis, hermano de Jetsy. No se equivoca. Ese domingo (14 de diciembre de 2003) subieron de Chalaco un grupo de médicos. Fueron a dirigir talleres organizados por el Comité Local de Administración de Salud (CLAS) y el componente Salud del programa: “Desarrollo sostenible de ecosistemas de montaña en el Perú” (MIRHAS-PERÚ - Universidad de Piura), para capacitar a los “Promotores de Salud”, personas “propias”, campesinos de diferentes comunidades y caseríos, encargadas de velar por el bienestar de sus paisanos.

También participaron mujeres. No son promotoras, son parteras. Si todos trabajan por la salud de las personas, ¿por qué no unirse en un solo grupo? Podrá ser zona "machista", pero las señoras del taller saben lo que les conviene a ellas y a sus familias. Por eso han buscado, desde hace mucho tiempo, unirse a los médicos y recibir formación adecuada para hacer mejor su trabajo. “Es una fortaleza de la zona”, dice el Dr. Jorge Zagaceta, responsable del área de Salud del mencionado programa.

Los promotores deben dar a conocer lo que aprenden en los talleres a toda su comunidad. Así todos participan. “Es que a nosotros no nos gusta estar cruzados de brazos. Siempre que tenemos una necesidad, nos reunimos con las autoridades del caserío y presentamos solicitud a la Municipalidad de Frías, por ejemplo. Eso sí, no siempre nos hacen caso. Pero de todas maneras, ahí estamos”, dice doña Gosbinda Tocto Peña. Propia, 52 años, 11 hijos, partera.

Los habitantes de “Arenales” tienen muchas necesidades. Para empezar, están muy alejados de Frías, su capital distrital, y del Centro de Salud de Chalaco, a cuya jurisdicción pertenecen. “Una camioneta para llevar y traer pacientes no nos vendría mal”, dice Wilder Román García, Técnico de enfermería que trabaja en el Puesto de Salud del caserío, “está la ambulancia que sube y baja a varios sitios, pero no se da abasto”. Además, no todas las casas tienen agua potable. Les hace falta energía eléctrica, asesoramiento en los sembríos y, muy importante, profesores.

“Ésta siempre ha sido la zona más olvidada de Frías”, dice el director y único profesor nombrado por el Estado en la escuela primaria de Arenales. Don Serapio Orozco Berrú, natural de Frías, estudió docencia en Piura y sabe de sobra que meter a los niños de primero, segundo y tercer grado en un salón, y a los de cuarto, quinto y sexto grado en el otro, no es ningún buen método de enseñanza. Pero la escuela de material noble construida durante el gobierno de Fujimori sólo tiene dos aulas y no se da abasto para albergar como es debido a sus 72 alumnos.

Escuela primaria de Arenales y puesto de salud
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“El que hayan tantos chicos asistiendo al colegio demuestra que las personas de esta zona cada vez están más preocupadas por mandar a sus hijos a estudiar. Sin embargo, es una lástima no contar con los medios adecuados para atender a los niños como se debe. Una vez vino una señorita de Lima, del Ministerio de Educación, a ver cómo funcionaban los colegios “unidocentes” por aquí. Se molestó, dijo que era muy antipedagógico, un atraso. Yo le pregunté: ¿Qué sugiere usted que hagamos con lo que tenemos? No me respondió”.

Dos aulas y un profesor permanente. Dos profesores más, de “apoyo”, contratados por la Municipalidad de Frías, que se quedan sólo hasta fin de año, porque les pagan muy poco. “Las Municipalidades de Ayavaca y Frías nos ayudan, pero no tienen suficiente dinero. Nosotros necesitamos presupuesto para poder formar bien a los alumnos. Es cierto que los padres nos apoyan mucho, no tenemos problema con ellos. Pero por falta de profesores, a veces no se cumple con todo el programa. No se puede tener a los niños a medias, hay que enseñarles bien si queremos que piensen distinto, que desde chiquitos siempre busquen superarse”.


Superarse. Como todos. Nadie en Arenales está con las manos cruzadas, ya lo dijo doña Gosbinda. Arenales, frío en plena niebla, sol abrasador cuando brilla en toda su magnitud, entre nube y nube. Niños que cortan leña y pastean ovejas (como los pastorcitos del Nacimiento) después de hacer los deberes escolares. Adultos que trabajan diariamente en el campo, sembrando, pasteando vacas flacas (las propias) y vacas gordas (ajenas, quizás de algún ganadero). Campesinos que quieren vivir mejor y luchan por ello. Paisanos nuestros. Perú.

“Me he salido del taller porque mi hermanito fastidia a mi mamá”. Samuel tiene quince años, pero parece menor. Su madre es partera y su padre Promotor de Salud. ¿Qué es la Navidad, Samuel? Aupa a su hermano antes de responder. “La Navidad…” Mira al cielo blanco, quizás la niebla le sople una respuesta. “No sé… Es algo que celebran los creyentes, ¿diga?”.

Yo confieso...

Dice en la Web del Programa “Desarrollo sostenible de ecosistemas de montaña en el Perú”, que Chalaco es un distrito de la sierra de la provincia de Morropón, ubicado a 2200 m.s.n.m.

Además de eso, antes de noviembre del año 2003, yo sólo conocía el sitio como “paso obligado entre Piura y Pacaipampa, donde los pasajeros comen, van al baño o compran pilas, todo en 40 min., para continuar zigzagueando hasta Pacaipampa, y luego caminar por una subida de 70 grados, durante cinco fatigosas horas, rumbo a Palo Blanco”.

Es decir, otro pueblito de aquellos, con categoría de ciudad, que me encantaría visitar algún día, pero nada más, que ya bastante he tenido de sierra piurana en lo que va del año y estoy un poco harta.

Era yo, llegando de un viaje a mochila por el callejón de Huaylas, cansada, emocionada y tontamente deprimida gracias a un muchacho cuyo nombre recuerdo muy bien, pero ya, a estas alturas, muy poco importa. Como le conocí “arriba”, no tenía ganas de volver en mucho tiempo.

Sin embargo, uno nunca sabe.

Estaba en Caraz, visitando a mi abuelo. Fui a Internet, a ver qué hay. Encontré lo siguiente:

From: Un profesor importante que tuve en la Universidad, y que ahora se está doctorando en España.
To: Sí, tú y ninguna otra más.
Subject: Programa Chalaco.
Mensaje: ¿Dónde estás? ¿Has oído hablar del Programa Chalaco? Bueno, necesitan a una Comunicadora que se haga cargo de la difusión y la sensibilización. Sé que a ti te gusta mucho este tipo de trabajos, que conoces la zona y, en fin, que tienes el currículum adecuado. Llámame inmediatamente. Espero que recibas este mensaje a tiempo.
Saludos.
Un profesor importante que tuve en la Universidad.

Pasando por alto el “shock” de saberme dando tumbos entre el Huandoy y el Huascarán, mi buen profe me contó los pormenores del asunto e incluso me sugirió un monto a sostener, con firmeza, ante la pregunta sobre mis aspiraciones salariales.

Se lo conté a mi abuelo, quien no podía creerse el que me llegue semejante oferta de trabajo justo cuando ando de vaga y que el mundo me importa un rábano. Pero así suceden las cosas a veces, y por algo será. Vaya a Piura, déjese de tristezas y tonterías, y haga un buen trabajo.

Ok, Valverde, y gracias por todo.

Llegué. Me tocó entrevista con el Jefe de Proyectos. Casi un año como escritora freelancer para una editorial de Lima y sistematizando proyectos en la sierra, me habían hecho perder el encanto de toda chica joven en busca de trabajo: no había una sola miserable falda en mi ropero, y gracias a mi depre, estaba por debajo de los 50 kilos, entonces, mis trajecitos sastre no iban a servirme para dar una buena impresión.

Por cierto, también me había quedado sin dinero.

Bueno, aquí se trata de tantear terreno y ver qué tal. Casi fui a la entrevista con los trapos que traje del viaje, con tan buena suerte que, conversando con el encargado, encontré a mi ex jefe, el de la editorial, un sacerdote muy querido a nivel institucional. Puntazo.

Luego, mi mes a prueba (con todo y pedida de anticipo “para comprar ropa decente de oficina”), durante el cual publiqué un reportaje en centrales en un diario local e inicié, junto con la conductora de Radio Chalaco, un proyecto de educación e información a través de su medio. Me quedé con el trabajo.

Y bueno, aquí estoy, 19 meses después. No se diga más de mí (que para eso tengo otra página).

A partir de ahora, es por Chalaco y el Andino Central.
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COPYRIGHT de la foto: Nishme Kahatt Soto.